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Parque Natural de la Sierra de Cazorla


Agua, luz, roca y bosque son los elementos fundamentales de este Parque, que armónicamente combinados forman uno de los conjuntos más bellos que existen.

Las Aguas, enormemente transparentes, fluyen con rapidez. por multitud de arroyos y cascadas, que son madre de dos de los ríos más importantes e interesantes de España, que nacen en estas sierras: Guadalquivir y Segura, con sus vertientes totalmente opuestas, uno hacia el Atlántico y otro hacia el Mediterráneo.

Una Atmósfera de Luz clara y limpia, que filtra los rayos solares y la increíble luz de la Luna, dando a los paisajes una infinita variedad de colores y tonalidades haciendo que el conjunto cambie constantemente, y siendo casi imposible. por no afirmarlo, que el mismo colorido se repita más de una vez.

Las Rocas, calizas y muy erosionables, de elevada edad y con una gran inmensidad de formas, nos muestran su aspereza en elevados riscos y en profundas cerradas dejándose también moldear por las aguas de los innumerables ríos y arroyos que surcan estas sierras.

Y el Bosque, con todo lo que ello representa, engloba todo, y entendiendo éste no como un puñado de árboles, sino como todo un ecosistema, y del que forman parte también los arbustos, las hierbas, hongos y bacterias, y en el que se desarrolla una verdadera historia natural, de la cual forman parte los insectos, desde la atractiva mariposa a la industria abejera; los reptiles, desde la elegante lagartija de Valverde hasta la peligrosa y escurridiza víbora; las aves, desde el pequeño chochín hasta las majestuosas rapaces y los mamíferos, desde la divertida ardilla hasta el airoso macho montés.

Todo esto unido, forma un gran círculo ecológico que no podemos ni debemos deteriorar.

ACCESOS

El Parque Natural de Cazorla, Segura y las Villas está situado en el extremo nororiental de la provincia de Jaén, orientado de suroeste a noreste, limitando al Norte con la provincia de Albacete, al Sur con Sierra Mágina, al Este con la provincia de Granada y al Oeste con la campiña jiennense.

Su superficie aproximada en de 214.300 Has. y tiene accesos por sus cuatro puntos cardinales. Llegando desde Albacete por la N-322, accederemos a la altura de Villanueva del Arzobispo en dirección al Tranco de Hornos. También a la altura de Villacarrillo podremos tomar el desvío de Santo Tomé a través de Mogón, en cambio, si procedemos de Bailén (N-322) o Jaén (N-321) para empalmar con la N-322 en Úbeda, nos desviaremos nueve kilómetros después, en Torreperogil, hacia la derecha pasando por Peal de Becerro hasta Cazorla.

Si nuestra entrada es a través de la provincia de Granada llegaremos a Pozo Alcón, y de aquí por el puerto de Tíscar a Quesada para posteriormente llegar a Cazorla.

GEOGRAFÍA

El macizo subbético está compuesto por la Sierra de Alcaraz en la provincia de Albacete, La Sagra y Sierra de Castril en la de Granada, y dentro de la provincia de Jaén, ocupando toda su parte oriental, las Sierras de Cazorla, Segura y las Villas. Esta dicotomía de nombres se debe más bien a razones históricas que geográficas, ya que no hay discontinuidad entre cumbres y valles de una y otra sierra. En general, la Sierra de Cazorla es más áspera y las de Segura y las Villas más suaves, lo que ha permitido en el transcurso de los tiempos, mayor facilidad para los asentamientos humanos y dando lugar en consecuencia a una mayor influencia del hombre sobre el medio.

HIDROLOGÍA

La orografía es muy accidentada, lo cual junto con los altos índices de lluvias dan lugar a la gran cantidad de ríos y arroyos que discurren por el Parque, embelleciendo y dándole vida a éste, formando grandes y pequeños valles, barrancos, cascadas, cerradas, en fin, moldeando los montes y dándoles siluetas de increíble belleza. De los muchos arroyos existentes citaremos los más importantes, que no son pocos.

En estas sierras nacen y descienden las aguas aún limpias de dos de los ríos más importantes de España, el Guadalquivir que conduce sus aguas al Océano Atlántico y el Segura que las traslada al Mar Mediterráneo formando amplios valles.

El Río Guadalquivir nace en el Sierra de Cazorla, a pocos metros de Cañada de las Fuentes, a unos 1.400 m. de altitud, en medio de bellos pinares de larício, existiendo adosada a la pared una placa conmemorativa, que a su vez cobija bajo la roca una estrecha cueva, que constituye una pequeña aventura de unos 120 m. para quien se adentre en ella; desciende el río rápidamente por pequeñas cascadas, y poco antes de llegar a los Rasos le llega el Arroyo Amarillo por su derecha de forma espectacular con  grandes saltos de roca de color que da nombre al mismo; ya debajo de los Poyos de la Mesa desemboca el Arroyo de los Habares y a continuación aguas abajo el Arroyo de Linarejos y Arroyo Frío; a la altura del Centro de Interpretación Torre del Vinagre desemboca en el Guadalquivir el primer afluente verdaderamente importante de este magnífico río, el Borosa, que nace en Aguas Negras a escasos metros de la Laguna de Valdeazores, en donde recibe al Arroyo de Valdeazorillos, y ya cerca de la piscifactoría al Arroyo de la Gracea o también llamado de las Truchas; más adelante y a su izquierda en el Guadalquivir convergen las aguas de Arroyo Membrillo y Arroyo de Aguas Blanquillas, y a su derecha recibe al río Aguamulas, al que a su vez confluyen los arroyos de las Grajas y del Hombre; les siguen los de las Espumaredas, Canalejas, Montero, de Natao, etc... El Guadalquivir cuenta en la Cerrada al Utrero con un pequeño embalse,  y ya en la zona más baja a unos 600 m. de altitud, las aguas llegan al pantano del Tranco de Hornos de Segura (hasta hace poco llamado Tranco de Beas) que tiene una capacidad de embalse de unos 500 Hm3 y donde se encuentra una central hidroeléctrica. Ya hemos hablado anteriormente de la Laguna de Valdeazores con una capacidad de 7 Hm3, cerca de ella se encuentra aguas arriba del Arroyo de Valdeazorillos la Laguna de la Feda, ésta es natural, aunque se le ha subido artificialmente un poco el nivel de sus aguas.

El Río Segura nace a 5 Km. del pueblo de Pontón Rajo, en plena Sierra de Segura, en el paraje denominado Fuente Segura, donde las aguas brotan de una cueva natural inundada, lo que le da al nacimiento singular belleza, para luego avanzar en dirección Noroeste, donde aguas abajo el Segura se ve aumentado por Agua Azul y Río Madera, al que afluyen el Arroyo de las Anchas y el de las Tres Aguas, sumándoseles también el río Tus, Arroyos de la Barbúa, Arroyo de Cañada Hermosa y río Zumeta, estos dos últimos procedentes de la Sierra del Almorchón. El río Segura continúa ya fuera del Parque para entrar finalmente en Murcia y aportar sus aguas en el Mediterráneo.

HISTORIA

Los más antiguos indicios de la presencia humana en esta comarca se remontan al Mesolítico y corresponden a unas pinturas rupestres, halladas en el lugar de Párolis, a orillas del río Segura en el límite de la provincia de Albacete.

Después de éstos, los restos más antiguos corresponden a la cultura argárica, en el segundo período de la Edad del Bronce, siglos XVI a XIV antes de Jesucristo. Estos restos, generalmente, consisten en hachas, puntas de lanza, punzones y fragmentos cerámicos. Vemos que todas las localidades se sitúan en la periferia de la Sierra, lo mismo ocurre con los restos de otras culturas posteriores, así, cerca de Peal de Becerro, en Toya, la antigua Tugia, fue descubierta una necrópolis ibérica de extraordinaria importancia. Las urnas cinericeas (para guardar ceniza)  consistían en cajas pétreas, existiendo vasos griegos y otras vasijas ibéricas y púnicas pintadas.

Fenicios, Griegos y Cartaginenses también llegaron a esta comarca dejando huella de su paso, consistentes en una gran cantidad de cerámicas, destacando las encontradas en los Peralejos, lugar situado entre Cazorla y Peal de Becerro. A esta época se remontan los orígenes de Segura de la Sierra, ya que parece ser fue fundada por los Tiro-Fenicios, según se refiere de su antiguo nombre Tavara. Posteriormente la poblaron los Griegos, llamando Orospeda al monte donde se asienta. Luego la llamaron Tader, de la misma raíz que Tavara, y así llamaron también al río Segura. Plinio le asigna el nombre de Tades. Los romanos también se asientan en esta comarca, llamando al Segura, Castrum Altum, y sobre ruinas ibéricas fundaron la ciudad de Tugia. A la Sierra por encontrarse frente a esta ciudad, la llamaron Saltus Tugiensis.

Una calzada romana, la que unía Cástulo (cerca del actual Linares) con Acci (Guadix), pasaba por el occidente de la comarca. En Bruñel (entre Cazorla y Quesada) se han descubierto unos mosaicos romanos de incalculable valor, no sólo por sus perfectas figuras humanas y de animales, sino también por haber servido de soporte a la basílica paleocristiana más antigua que se conoce. Hay autores que consideran a esta época como la correspondiente al origen de Cazorla, identificándola con Carcesi evangelizada por uno de los siete varones apostólicos que con Torcuato vinieron a Guadix. se trata de Hesiquio, hoy Isicio, muy venerado en Cazorla. Otros autores sostienen que Carcesi debe identificarse con Carteya y otros con la ciudad de Karka, designada por Tholomeo. Más probable parece ser que el nombre de Cazorla, sea de origen árabe; Qastzurra, así como el de Quesada, Qastsata.

Toda esta comarca perteneció a la época visigoda a la Diócesis de Guadix. En el Reinado de Wamba (672-681), se hizo esta designación, que afirmaba otra anterior del Papa S. Silvestre (331-366) y aparece ya el nombre actual de Segura. De esta época visigótica, nos queda la estela cristiana de Quesada y una urna funeraria cerca de Bujaraiza.

A partir de la invasión árabe (711), la historia de Segura se conoce mucho mejor y luego de su reconquista (1.311), la historia de Cazorla se conoce perfectamente. El carácter de tierras fronterizas marcará esta comarca, que primeramente fueron defendidas ante la invasión sarracena por el conde visigodo Teodomiro, que se mantuvo durante algunos años reinando en Valencia y Murcia y llegaba hasta estas Sierras. Así, hasta 70 años después de la Batalla de Guadalete, ya en el 781, no fue conquistada Segura por los musulmanes. Después, fueron las Sierras de Cazorla, Segura y las Villas refugio de las huestes de Abul-Aswad, caudillo del partido Feheri, que se oponía al Omeya Abderramán I que intentaba unificar la península. De esta época, de la resistencia de los feherics datan los numerosos castillos y fortalezas que rodean la Sierra, comenzando por el Torreón y puente de la Puerta de Segura; otros castillos fueron los de Beas, Hornos, Bujaraiz (hoy cubierto por las aguas del Pantano del Tranco), Iznatoraf, Bujaraiza, Arcoray, La Iruela, Salvatierra y la Hiedra en Cazorla, Quesada y Tíscar. En Segura se construyó un castillo en lo alto del cerro y en los lugares accesibles la ciudad quedó rodeada por tres líneas de murallas. Derrotados por fin los feheries, esta comarca, como cualquier otra parte de la España musulmana, estuvo gobernada por Valíes.

Posteriormente, con la desaparición de Almanzor en Catalañazor (1.002), comienza la decadencia del Califato y surgen los reinos de Taifas. Segura, conquistada por los almorávides, pasó a formar parte del Reino de Valencia y Murcia hasta el año 1.171 en que Ibrahim la hace reino independiente. Este reino de Segura estuvo constantemente en guerra, tanto contra Aben-Suar, rey de Valencia y Murcia, como contra almohades y cristianos, que aprovechan estas luchas intestinas para conquistarla. La reconquista de Segura se consuma por los caballeros de la Orden de Santiago después de la batalla de Navas de Tolosa, 1.212, ganada por Alfonso VIII, quien concede la villa a dicha orden militar, dándoles fuero, basado posiblemente en el de Cuenca.

La reconquista de Cazorla se efectuó en 1.231 por el Arzobispo de Toledo D. Rodrigo Ximénez de Rada, reinando Fernando III El Santo, quien concedió las villas de Iznatoraf, Quesada y Cazorla a la Iglesia de Santa María de Toledo, dependiendo tanto en lo civil como en lo espiritual del Arzobispo. Éste, les dio fuero propio y al no poder estar constantemente en Cazorla donde las luchas eran frecuentes nombra Gobernador a su sobrino D. Gil de Rada.

Los gobernadores nombrados por la Mitra de Toledo, pasan en 1.310 a llamarse adelantados del Arzobispo. Surge así una institución que habría de hacerse famosa, el Adelantamiento de Cazorla. El Adelantado venía a ser como el Capitán General del Arzobispado, siendo responsable de la seguridad de las tierras, pero también beneficiario de gran número de rentas. El primer Adelantado D. Pedro Díaz Carrillo fue llamado el de Quesada por su intervención en la conquista de esta villa que había vuelto a ser musulmana. Posteriormente, Alfonso XI la donó a Úbeda, quedando dependiente de Toledo únicamente en lo espiritual.

Tras la muerte de Pedro I, el bastardo Enrique II de Trastámara tuvo que combatir la rebeldía de algunas ciudades, entre ellas Cazorla. Como castigo el Arzobispo Gómez Manrique (1.362), deslinda de su territorio a La Iruela, cuyos habitantes habían sido fieles, dándole el título de villa y un fuero propio distinto al de Cazorla. Más tarde, en 1.396 el Arzobispo D. Pedro Tenoria separa de Iznatoraf el lugar conocido por La Moraleja, y funda Villanueva del Arzobispo; en 1.446 el Arzobispo D. Alonso de Acuña Carrillo convierte la torre de Mingo Priego en Villacarrillo.

Una vez terminada la Reconquista (1.492) con los Reyes Católicos y el Cardenal Cisneros como Arzobispo de Toledo, comienza una época de transición de la sociedad feudal a la renacentista. Se introduce la figura del corregidor y los reyes concentran todo el poder en sus personas, a las que quedarán subordinadas las funciones de justicia y administración. Sin embargo, las tierras del Adelantamiento, siguen bajo la autoridad directa del Arzobispo, que será quien, puesto al servicio del rey, haga efectivas las nuevas normas del Gobierno. El título de Adelantado, tiene ahora muchas más prebendas que obligaciones, y es muy codiciado por la nobleza, que intenta retenerlo para sí y sus descendientes. El Cardenal Tavera a petición del Emperador Carlos I, nombra adelantado a D. Francisco de los Cobos, marqués de Camarasa. El Emperador quería separar el Adelantamiento del Arzobispado, para hacer más efectivo su autoritarismo y consiguió del Papa Paulo III, que el cargo de Adelantado se concediera a los marqueses de Camarasa para ellos y sus descendientes, con lo que se origina un pleito entre éstos y el Arzobispado. La figura del Adelantamiento persiste sin Adelantado, hasta 1.812 y siendo prelado el Cardenal Borbón, es disuelto por las Cortes de Cádiz. Cazorla seguiría dependiendo en lo espiritual de la Diócesis de Toledo hasta 1.954.

La gran riqueza maderera de los magníficos pinares de Cazorla y Segura, hacen que fuesen constituida en provincia marítima y sus montes ocupados por la Secretaría del Ministerio de Marina en el año 1.748. Por entonces, gran cantidad de troncos flotaron por el Segura y el Guadalquivir para abastecer los departamentos de Cartagena y Sevilla.

Abolido el Adelantamiento de Cazorla y otros derechos de la Orden de Santiago por las Cortes de Cádiz, los pastos y las leñas quedaron a favor de los pueblos que se comprometieron a abonar un canon al Estado. Así se vino haciendo hasta 1.830 aproximadamente, en que dejó de pagarse, pensando las familias adineradas que con las leyes desamortizadoras podrían quedarse con los montes por pequeñas cantidades de dinero. Esto ocurrió en algunos casos, pero en el año 1.850, conscientes los poderes públicos del daño que se hacía, exceptuaron muchos montes de la desamortización, entre ellos todos los situados en altitudes superiores a los 1.200 metros. Isabel II creó la subcomisión regia de deslindes de la Sierra de Segura. Así se salvaron de la destrucción casi todos los montes de la Sierra de Cazorla y una gran parte de los de Segura, ya que al cesar la jurisdicción de marina en el año 1.836, tanto Ayuntamiento como particulares cometieron toda clase de abusos.

RAREZAS EN LA FAUNA Y FLORA DEL PARQUE NATURAL.

En el parque Natural de Cazorla, Segura y las Villas existen numerosos endemismos, que son los que vamos a tratar en el presente apartado, antes de acometer el tema de la flora y fauna que cobija este inimitable paraje natural.

Aparte de la gran variedad de especies o riqueza faunística de estas sierras, en abril de 1975 tuvo lugar un sensacional hallazgo, el de la lagartija de Cazorla, bautizada como Algiroides Marchi (en honor a D. Juan March, creador de la fundación para la investigación científica), verdadero fósil viviente y especie desconocida anteriormente por los naturalistas, y que sólo se le ha podido ver en la Sierra de Cazorla y eventualmente en la vecina de Mágina, también en honor a su descubridor José A. Valverde se la llama lagartija de Valverde; en el dorso tiene unas grandes escamas hexagonales y las quillas convergen hacia atrás sobre una línea media, escamas laterales pequeñas de color pardo oliváceo y uniforme en el dorso y en los lados anchas bandas negras, con partes inferiores blanquecinas en las hembras y amarillas brillantes en los machos. Los adultos no sobrepasan 5 cm. de hocico a cloaca y 12,5 cm. con la cola, que es casi dos veces la longitud del cuerpo. Suele vivir entre 1.000 y 1.600 m. de altitud, cerca de arroyos y torrentes. Se supone que es una especie de origen oriental y que llegó a España en el terciario, adaptándose después a un clima frío.

Otra especia que ofrece gran polémica es la presencia del quebrantahuesos en la Sierra de Cazorla. En el año 1.980 se contaba con dos parejas de esta especie, posteriormente se afirmaba que sólo quedaba un macho viejo, con lo que no habría posibilidad de consecución de la especie, pero en los últimos años, según naturalistas y gentes del lugar, parece haberse visto una pareja de inmaduros (que ya serán adultos); esto es debido también a la gran dificultad que encierra el sorprenderlos, la aparición del Quebrantahuesos es siempre fugaz, no hay otra rapaz que vuele tan alto, siempre ha sido un ave que muchos naturalistas han codiciado fotografiar. Es una especie de buitre de gran tamaño, con una silueta de largas alas y cola en forma de cuña, esbelto y gran volador. La cabeza es de color blanco cremoso con un antifaz negro, a cada lado de la base del pico le sale un mechón de cerdas negras: dorso, alas y cola de color negro grisáceo, partes inferiores grisáceas rojizas y en el pecho manchas negruzcas. Cada pareja ocupa un territorio de 200-300 Km2, la hembra pone sólo un huevo y raramente dos por año, y la cría tarda unos cuatro años en alcanzar la madurez sexual, por lo que es extremadamente difícil su consecución, sobre todo a partir de una sola pareja.

Entre la flora existen varios endemismos, entre los que destaca la Viola Cazorlensis (sus flores de color carmín y provistas de un largo espolón, muy llamativas, resaltan sobre las desnudas rocas en las que viven, es relativamente escasa y se las puede ver entre otros sitios en el Puerto de las Palomas, Cabañas y Barranco de Valdeazores); la Pinguicula Wallisneriifolia (con flores blanco azuladas y roseta de largas hojas verde-amarillentas, que segregan jugos viscosos, donde quedan atrapados infinidad de pequeños insectos que son digeridos directamente, principalmente se la puede hallar en la Cerrada de Elías, Fuente de la Umbría y el pico del Gilillo); la Aquilegia Cazorlensis (preciosa aguileña de unos 20 cm. de talla y flores azul pálido que crece en cabañas; el Geranium Cazorlarum y en los claros del bosque y al pie de los roquedales encontramos el Narcissus Hedraeanthus y el Narcissus Longyspathus.

FAUNA

El Parque Natural de Cazorla. Segura y Las Villas ha sido siempre famoso, entre otras cosas, por su riqueza faunística. Uno de los motivos por lo que es una sierra privilegiada en Europa e incluso en el Mundo, es la gran diversidad de especies que viven en ella, y que pocos lugares las reúnen, formando un ciclo ecológico perfecto, sólo roto en ocasiones por el hombre, por desgracia esto sucede con cierta asiduidad (basuras, incendios, furtivismo, arranque de plantas y flores, etc...) Debemos todos ser consecuentes, y guardar un respeto al monte y al animal, cualquiera que sea, dejando el lugar tal y como nos lo encontramos y si cabe aún mejor, teniendo especial cuidado en la época de verano con los incendios, que tanto daño ya han hecho año tras año, dejando como herencia a nuestros hijos y generaciones venideras, el mismo paraíso natural que nos guardaron nuestros padres y abuelos, siendo estas sierras fuente de vida y pulmón de Andalucía, que todos nosotros y los que vengan de lejos debemos salvaguardar, incluso para bien propio.

Como es lógico, no es posible abarcar todas las especies existentes en el Parque por la gran variedad, así que aunque hablaremos de un gran número de ellas, serán las más representativas.

En tiempos pasados vivían en estos montes algunas especies que lamentablemente en la actualidad, están aquí extinguidas, como es el caso del lobo, posiblemente objeto de la ira de los pastores en los años cincuenta, y sustituido desgraciadamente por perros asilvestrados (soltados irresponsablemente por sus dueños), también llamados perros cimarrones. Otra especie autóctona de Cazorla desaparecida es el corzo, debido principalmente a la acción del hombre y al zorro.

A continuación, describimos la fauna existente en base a tres zonas; la alta (por encima de los 1.500 m.), la media (1.000 -1.500 m.), y la baja (600 -1.000 m.), aclarando que no hay delimitaciones fronterizas, y todas las especies existentes las podemos encontrar en cualquier lugar del Parque; por ejemplo, es raro pero no imposible encontrarnos un Ciervo en los Campos de Hernán Perea (1.750 m.), ya que muchos animales hacen largos desplazamientos, así también hablamos de cada especie allí donde más abunda, no por ello negando su existencia en las otras zonas, sin tener el hábitat de cada especie un límite geográfico.

La avifauna cuenta con unas 140 especies catalogadas en el Parque, de las cuales son muy abundantes en toda la Sierra los zarceros, jilguero, verderón, currucas, tórtola, piquituertos, pinzones, paloma torcaz y así podríamos seguir página tras página, por último nombramos como hecho curioso la presencia del rabilargo o urraca azul, distribuida en la Península Ibérica, y no se la encuentra de nuevo hasta Asia Oriental. Existen dos hipótesis para este fenómeno, una que es debido a las últimas glaciaciones, y otra que fue introducida por los portugueses que alcanzaron el litoral chino. También destacamos la presencia de la culebra de agua y del galápago.

En cuanto a la fauna piscícola, las especies son escasas. abundando la codiciada por los pescadores trucha común y la trucha arco iris, repoblada esta última constantemente en nuestros ríos y arroyos. Como representantes de los ciprínidos son numerosos los barbos y la boga. También existe una especie introducida artificialmente en el embalse del Tranco, el black bass.

Zona alta

En los vistosos atardeceres y frescos amaneceres, podremos en cualquier momento, divisar en los altos roquedos al macho montés, especie rey en estas sierras, adaptada perfectamente a los bellos, pero también duros hábitats de la zona alta, difícil será verlo a mediodía, ya que cuando el sol llega a lo más alto, la cabra montés paraliza su actividad para refugiarse en frescas sombras y abrigos naturales. Su presencia es abundante por encima de los 1.500 m. de altitud aunque su número ha sido acortado considerablemente debido a una epidemia de sarna, que la afectó desgraciadamente hace unos años, y ahora la especie se encuentra en una fase de recuperación, a buen ritmo. En España existen varias razas de Capra hyspanica, presentando la de Cazorla, Segura y Las Villas grandes diferencias con las demás cabras del país.

Además en esta zona alta se puede ver a la robusta águila real, principal predadora del choto de la cabra montés, llamada por los serranos águila chotera.

También aquí es abundante el muflón, el cual se suele concentrar en invierno en los Campos de Hernán Perea, para en verano dejar paso a la oveja doméstica, que traen los pastores a estos pastos, aunque durante todo el año se encuentra muy distribuido por toda la sierra, y sobre todo por la zona alta.

En esta altitud sobrevuelan otras rapaces, que anidan en los cortados rocosos como son el abundante buitre leonado, el halcón peregrino, el cernícalo, el águila perdicera, el águila imperial y el rey de la noche, búho real o gran duque.

Los córvidos también son numerosos, así encontramos a las chovas piquirrojas, al cuervo y a las grajillas, advertimos en nuestro camino la presencia de numerosos paseriformes como el gorrión chillón, trepador azul, collalba gris, roquero rojo, roquero solitario, avión roquero y el gorrión tizón.

Aparte de la ya mencionada Algiroides Marchi (lagartija de Valverde), veremos otros reptiles como la lagartija ibérica y la peligrosa víbora hocicuda, la cual posee el aparato venenoso más perfecto que existe, introduciendo el veneno más profundamente que cualquier otra serpiente.

Zona media

  En la zona media de la sierra existen frondosos y extensos bosques que albergan numerosas especies de gran valor cinegético. Además de la cabra montés, vive el muflón, antecesor de la oveja doméstica, que fue introducido artificialmente en este Parque el 18 de Marzo de 1.956, en el monte de Guadahornillos donde se soltaron dos parejas procedentes de la isla de Córcega, adaptándose perfectamente a este biotopo. Están presentes también el gamo, el ciervo y el jabalí.

  Entre los demás mamíferos destacan por su presencia el gato montés, la jineta, la garduña y en los últimos años se ha desplazado de forma natural y procedente de la vecina Sierra Morena el majestuoso lince; otros también muy abundantes son el astuto zorro, el tejón, la ardilla común, ratón de campo  y la musaraña.

La variedad de rapaces es muy extensa, siendo las más representativas, el eficaz ratonero, el alcotán, el águila culebrera, águila calzada, el azor y el gavilán, que mantienen a raya a los micromamíferos.

  La familia de los tordos está representada en Cazorla, Segura y Las Villas por seis especies: el mito, mirlo capiblanco, zorzal común, zorzal real, zorzal alirrojo y zorzal charlo.

El número de paseriformes es impresionante, deleitándonos con sus trinos los pinzones, piquituertos, lavandera blanca, petirrojo, además de los numerosos carboneros, chochines, trepadores, herrerillos, papamoscas, etc... que controlan las infinitas especies de insectos. En el orden de los piciformes, vuelan en estas sierras, el pico picapinos y el pito real.

Dentro de los insectos distinguimos en un primer lugar los dañinos como la Thaumaotopea pytiocampa, vulgarmente llamada procesionaria, que ataca a los pinares, y tan numerosa que es difícil de controlar por las aves insectívoras, y que su mayor o menor concentración depende en gran parte de la climatología del año, supeditada principalmente a las nevadas caídas. Éste no es el único insecto perjudicial existente, aunque sí el más dañino con diferencia; existen otros coleópteros, que en ciertas ocasiones pueden llegar a formar plagas, como son los de los géneros Blastofagus e Yps, pero la gran mayoría de los insectos existentes no son negativos, citamos la Simpalia cazorlensis (descubierto en 1.961 por Fagel) y Dendurus cazorlensis. Cabe destacar la presencia de innumerables mariposas que colorean la Sierra en primavera y verano, como son la Papilio machaon, Damaus plexipppus y sin duda alguna la reina entre ellas, la fantástica Graellsia Isabellae, dedicada a Isabel II, cuyo colorido hace de ella la mariposa más bella de Europa.

En cuanto a reptiles serpentean por ríos y arroyos grandes culebras bastardas, lagartijeras. Conviviendo con estas últimas encontramos galanes anfibios como la rana común, ya más en tierra encontramos al sapo común y a la vulgarmente llamada “Lagarto de las nubes” o Salamandra común.

Zona baja

 Esta zona dominada por el pino Carrasco, acoge a toda una población animal. De las especies cinegéticas aquí predominan el extendido gamo, el ciervo y el jabalí, este último muy numeroso en todo el Parque, debido a su gran fortaleza, excelentes aptitudes para recorrer grandes distancias así como su gran facilidad de reproducción.

El ciervo es la especie de caza mayor principal en esta zona, según los cuernos que posea el ejemplar se denominan también varetos, orquillones o venados, no teniendo las astas nada que ver con la edad del individuo (la cual se averigua a través del desgaste de las muelas), sino con la alimentación que haya tenido dicho año, perdiendo la cornamenta en primavera (desmogue), tomando ésta su mayor esbeltez en la segunda quincena de Septiembre, que es cuando se produce la "berrea'' o celo del ciervo, bello y a la vez dramático espectáculo, donde las luchas entre los machos se repiten por la posesión de las hembras.

  En estos bosques corren y juguetean numerosas ardillas, trepa el lirón careto, curiosea la comadreja y caza el suspicaz zorro, no podemos olvidar a la peleona y escurridiza nutria que alegra nuestros ríos.

 También en la zona baja es frecuente ver los acrobáticos vuelos de las rapaces, como las del águila calzada y entre las nocturnas destacamos la presencia del autillo, el mochuelo, el búho chico y el cárabo; aquí también anidan año tras año además de los picitormes y paseriformes que apuntábamos en la zona media, el mito, el alcaudón. el arrendajo, el escribano montesino, etc..., que con sus cantos nos deleitan en bosques y arroyos, donde abunda la culebra de la herradura, la culebra de escalera además de los reptiles ya citados anteriormente.

 

FLORA

Ni que decir tiene, comentar la gran riqueza en la flora que existe en las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, siendo el inventario de unas 1.300 especies, lo que supone una quinta parte del total de especies existentes en la Península Ibérica, contándose con la presencia de numerosos endemismos, de los cuales ya nos hemos referido anteriormente a los más importantes repitiendo por su importancia la singular Viola Cazorlensis, destacamos también otras plantas importantes por su abundancia como el Linum narbonense, Catananche y Chamapucc hispánica.

Los terrenos del Parque están poblados en su mayoría por extensos y frondosos bosques de distintas especies, aunque también éstos dan paso de vez en cuando a grandes claros desforestados, ya por acción natural, ya por acción del hombre. La masa forestal está constituida principalmente por el pinar, existiendo tres clases de pinos: entre los 600 y 850 m. de altitud encontramos el pino carrasco, ya más en las alturas y entre los 800 y 1.800 m. predomina el pino laricio o salgareño, verdadera maravilla botánica y orgullo forestal de estas sierras; en la zona media y entremezclado entre el carrasco y el laricio, hay gran cantidad de bosques de pino negral.

Si hay alguna especie arbórea que simbolice a estas sierras, indiscutiblemente es el pino laricio, árbol antiguo cuyo origen está en el Cretácico, estando muy distribuido por toda Europa. En la actualidad sólo se encuentra en la franja Mediterránea, lo que significa que es una especie recesiva, y cuya conservación es vital para la humanidad; en Cazorla, Segura y Las Villas esta especie es a la vez, muy y la más abundante, debido a varios motivos:

  1. Las condiciones climáticas, geológicas y geográficas de esta zona coinciden con el comportamiento ecológico del pino.

  2. El pino salgareño tiene una gran resistencia al frío.

  3. En las zonas de contacto entre los diversos pinos, el laricio es más resistente a la sombra, conservando toda su vitalidad.

  4. Tiene gran facilidad para sobrevivir en terrenos rocosos.

Como anécdota relacionada con el pino laricio, curiosamente Cazorla es provincia marítima desde tiempos de Felipe II, cuando para la construcción de la "Armada Invencible" se utilizó este pino (cuya madera es de inmejorable calidad), cortado en los Campos de Hernán Perea (Sierra de Cazorla), dejándolos desde entonces casi despoblados.

  En zonas altas o alto montano, por encima de los 1.800 m. aparecen ejemplares aislados de Pinus nigra, así como sabinas y enebros que constituyen la vegetación en las cimas junto con los juníperos enanos, camefítas espinosas como el piorno, piorno negro y astrágalo espinoso. Especial mención merece el tejo que aparece aisladamente, excepto en el llamado "monte del Tejo", donde es frecuente, en el mismo existen ejemplares milenarios, uno de ellos, el más famoso está datado de tiempos anteriores a Jesucristo, verdadera reliquia de estas tierras, cuya visita es obligada.

En el montano (1.300 -1.800 m.) entre pinares encontramos cornicabras, arces y quejidos que colorean en otoño los bosques de manera no usual. En cuanto a matas, se recogen por sus propiedades aromáticas y medicinales los tomillos, romeros y espliegos. Tambien nos podremos cruzar con “minibosques" de saúcos, coscojas y enebros.

Ya en el bajo montano (600 -1.300 m.) nos podemos topar en determinados lugares con pequeñas zonas de olivar, normalmente cerca de antiguos cortijos, plantados años atrás por los habitantes de la Sierra para consumo familiar de aceite y aceitunas, así como abundan las encinas, jaras y lentiscos.

 

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